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martes, 10 de noviembre de 2009

Me equivoque, esta es la puñalada final.

[Continuación de "La puñalada final"]

Todo vuelve a las llaves. Aquellas que llevo clavadas en la piel hace mas de 15 meses.
De repente hay algo que hierve. Me quema, cada célula de piel, cada pensamiento.
Polvo, puro polvo. En eso me convierto.
Las lágrimas solían empañarlo todo. Se secan con el fuego, y dolorosamente puedo ver. Me arde la mirada, se prende fuego inmóvil.
Ya no ríen desde la mesa, no. Ríen desde aquella cerradura que tantas veces se abrió, en mis noches de vacío. Ríen de las canciones, ríen de los versos. Se burlan de tantas cenas, de los llamados, de los bailes, de cada palabra. Se ríen a carcajadas de cada mirada que creí.
Ni siquiera triunfantes. No, es otra cosa. Es humillante. Se ríen de mi caída.
Se ríen de lo que solía pensar. No, no fue real. No para el tigre, no para mi. Fue el delirio mas intenso. Quizás uno no debería despertar en esos casos... Pero lo hice. Y al menos, ahora soy libre. Dolorosamente libre, si. Pero libre.
No volvería a entrar. Eso me sirve de consuelo. No habrá eterno retorno. Aunque siempre llevare esa marca, la de las malditas llaves que me queman la piel, que se hunden profundo en mi pecho. Llevare los rasguños, llevare tu voz grabada en mi piel. Todo quedará. Será mi castigo.
No es justo. Definitivamente no. Me robaste, robaste mi voluntad. No me dejaste elegir, y eso es imperdonable.
Robaste mis ideas, todo te lo llevaste: mis ganas, deseos, proyectos y tiempos. Nada, no queda nada. Ni soles, ni inviernos, ni alcoba, ni discos. No puedo guardar nada... Todo se ha contaminado, todo se corrompió. Las fotos se vuelven grises, los lugares se quiebran en pedazos, los versos me dejan un gusto agrio.
Serás mi bolilla negra, siempre. Una ruleta rusa interminable. Tatuaje azul en la voz azul. Historia escrita en melodías insoportables. Mi por siempre quizás. Un eterno "Y sin embargo", el final del arcoiris...


No tengo sueño... no tengo nada.
Un borromeo atravesado en la garganta.

martes, 27 de octubre de 2009

El niño de los ojos pardos

Se sento una vez mas a mirar por la ventana que tanto habia mirado. No sabia muy bien que esperaba ver, solo necesitaba creer que alguien iba a llegar, alguien que pudiera llenar el agujero en su vientre.
Necesitaba algun viento que la llevara muy lejos, algun viento del norte, que la salvara de si misma.
Sumida en las copas de los arboles, los veía mecerse, anticipando una tormenta primaveral.
Los veía contonearse allá arriba, bien alto. Y casi los envidiaba.
De repente se encontro derramando una lagrima. Sutil, casi imperceptible. Una lagrima de resignacion.
La dejó caer, con la expresion inmutable. Los ojos perdidos en las hojas verdes que se batian en el aire.
Por un momento se vio a si misma volando allá arriba. No fue una linda sensacion, no. Fue la horrible dialectica de la falta-deseo-certeza de falta.
Otra lagrima broto en ese instante. Sabia muy bien lo que le faltaba.
Las horas nunca bajaron. El día nunca se sento a morir. Y fue quedando atrapada en esa rara melodia, que retorcia su corazón con tan solo 6 primeros arpegios.
En su mente se tarareaba de vez en cuando, de forma involuntaria, pero con todo el peso de otros tiempos.
Llevo su mano al corazón, casi como acto reflejo ante ese primer Mi.
En ese momento un niño paso caminando de la mano con su madre. Le sonrió como quien ve más allá de la imagen, una sonrisa suave, leve. Apenas torcio el gesto a sus costados, y la miró con esa expresion tan particular que tiene quien comprende. Ni siquiera fue una sonrisa de resignacion, sino mas bien de quien ya entendio algo escencial. Una sonrisa de monalisa.
Probablemente el niño lo olvidaría en unos años, pero ella no. Hay expresiones que uno lleva consigo siempre. Porque realmente dicen demasiado para olvidarlas. Son casi enseñanzas de vida.
Nunca olvidaría sus ojitos color pardo, su cabello castaño despeinado. Por un momento hasta deseo ir a hablarle, decirle algo importante, algo que le sirviera; quizas hasta mantener contacto. Pero no, sabía que una palabra lo arruinaría todo. Que hay momentos que son perfectos tal cual son, que son todo lo relevantes que pueden ser, y por sobre todas las cosas, que dejan algo nuevo, siendo mejor no aclarar qué.
Se sonrió..., y perdió su mirada siguiendo aquellos pequeños pacitos, de un niño que le habia hecho el mejor regalo en ese día. Le regaló un poco de paz...

miércoles, 25 de marzo de 2009

Todo un mar...


Te pienso una vez mas, esperando encontrarte en los mares del recuerdo. No se si alguna vez estuviste realmente alli, pero el recuerdo es bien real.
Y en el recoveco de tu cuarto caigo de vez en cuando, y miro al verde gastado, y huelo tus aires de musico cansado, de niño asustado. Un toque de madera, una pisca de libertad, tus cabellos despeinados, y tu cuello con su sabor particular. Citricos gauchescos, fotos de otros tiempos, el aire de tu ventana tiene un vuelo especial.
Vuelvo al verde, y a tus ojos. Esos que me miran, y no puedo descifrar. Ojos cobardes que no me pueden encontrar, tu mirada triste queriendo escapar, queriendo decir mas de lo que tu boca jamas podra. Tu mirada que me escapa no queriendo escapar.

Vuelvo a tu boca, esa que algun dia me robo las ganas de besar a nadie mas. Esa que de a ratos se le escapa una verdad, y me canta las canciones que siempre quise escuchar. Me delinia una sonrisa, me derrama la pasion, me borra las memorias de todo dolor.
Tu boca y su sonrisa llena de color, pinta azules en el cielo, amarillos al ocaso, y sonroja mis mejillas de tanto en tanto.
Sonrisa aniñada, que esconde tanto andar. Y tus labios dulces, a los que no me puedo negar.

Los sonidos de tu cuarto no los puedo olvidar, melodias que me llevan a nunca jamas, melodias que me hablan de no volver a llorar. Bombos y guitarras, voces de la libertad, que en la tempranera de rosario me llenaban de vitalidad. Luz de amanecer en la ciudad, con la nostalgia de la noche, y el despertar de un sueño real, para ser arrancados de nuestro mundo ideal, a la rutina de la vida en soledad.

El sueño duro poco... Llevo tiempo de solo despertar... Sin embargo de vez en cuando, caigo de nuevo a nuestro mar, que nunca deja de azotar. El relog se derrite una vez mas. Tus palabras se humedecen en mi andar, los recuerdos vuelven a pesar...


Te recuerdo una vez mas.

jueves, 16 de octubre de 2008

En ocasiones, hay que mirar 2 veces...

Se habían visto miles de veces, cruzado por la calle, saludado, incluso habían hablado alguna que otra vez. Estudiaban en la misma facultad, compartían muchos amigos, se cruzaban en la cafetería, en los pasillos, en la parada de colectivo. Se habían visto. Pero nunca se habían mirado.
Un día como cualquier otro, por algún extraño motivo, comenzaron a charlar, a saber de sus vidas. Dejaron atrás cualquier conversación trivial que podrían haber tenido anteriormente, y sacaron un pedazo de sus almas para mostrarla por completo, sin maquillajes. Se miraron, realmente se miraron. No el cuerpo, no lo superficial, sino todo aquello que raras personas pueden ver; cómo el "dedal" escondido al costado de los labios, vieron los destellos del alma salir por los poros, en las palabras, en los suspiros, en los ojos... Se miraron profundamente.
Ya no eran los mismos, habían cambiado, al menos el uno para el otro, habían cambiado. Habían logrado ver a través del muro, a través de la piel. Y se veían distinto. Eran dos personas, una la de la imagen, otra la del alma.
Por un momento ella estuvo a punto de preguntar "Gabriel?". Con muchas ganas de escuchar un "si..." que sabía, él no diría. No porque no fuera "Gabriel", sino porque simplemente no podía saberlo. Por otro lado, quien sabe?, quizas algo de ese nombre le recordaría vidas pasadas, quizas algún gesto en él, alguna mueca, le haría saber a ella que si lo era.
Si bien aún sentían miedo de volver a abrir sus corazones (ambos tenían heridas abiertas), tuvieron muchos de esos encuentros "casuales", en los que pasaban horas hablando, contandose todo sobre sus vidas, intentando no pasar ningun detalle por alto.
Ella lo sintio como un niño dulce, un niño que necesitaba alguien que lo cobije, que lo mime, que lo tratasen con cariño, con ternura... Y sin embargo era todo un hombre, mas hombre que muchos con los que le había tocado encontrarse. No un hombre en el sentido del típico "macho", sino mas bien maduro, pensante, y aún asi, sensible, simpático, divertido de una forma un tanto retorcida, ironica.
Se sentía un tanto maravillada.
Él no estaba del todo seguro de lo que pasaba, se sentía raro, le parecía extraño poder sentir ese grado de conocimiento, de cariño, por alguien a quien temporalmente no conocia tanto. Pero de pronto se dio cuenta que eso no le importaba tanto.
La miro, entera, como quien descubre algo nuevo, con un leve brillo en sus ojos; la miro profundamente, intentanto respirar un poquito de sus aires, absorver un pedacito de su vida.
Por algun motivo que ella no comprendia, él la admiraba. En realidad ambos eran parecidos en ese sentido, ninguno se consideraba lo suficientemente valioso, a pesar de que lo eran.
Nunca supieron bien, que los llevo a hablar ese día. Se sucedieron 5 "casualidades" para que se miraran. Entre ellas, un auto se estaciono frente a ellos, con el volumen alto, y sonando "te vi..., te vi..., te vi... yo no buscaba nada y te vi..."
En ese momento, se le electrizo todo el cuerpo, tuvo esa sensación de que se le subía el corazon a la boca, casi como queriendo salirse. Hizo el intento de ver el punto brillante en el hombro izquierdo, pero él se sento al lado suyo, de forma que no pudo.
Pasaron horas hablando en ese banco de plaza.
Esa noche, ella se fue a dormir pensando " lo encontre...?"

Pregunto: ¿Crees en las casualidades?

¿Alguna vez sentiste el "conocer a alguien de toda la vida"?


Nota: La canción es "Un vestido y un amor" de Fito Paez.

domingo, 25 de mayo de 2008

La puñalada final

Las malditas llaves agujerearon el ultimo destello de esperanza, la idea de paz ya no parece viable... Solo queda aguantar... acostumbrarse a morir cada día, y renacer dolorosamente una y otra vez. Sera el ultimo? Sera realmente el final?
Dios aprieta pero no ahorca... Por que no? Por que no puede ser blanco o negro?
La música vuelve... grita, desentona, llora, jadea, se canta a su esencia, se canta en la ausencia, se canta en las tardes amarillas, en las noches frías, en los interminables minutos de vació... se canta en los mas oscuros pasadizos de esa arboladura de silencios.
La muerte sobrevuela la escena...sabe que no es su momento, pero disfruta la desmescla. Disfruta ver esas llaves clavandose lentamente en su pecho, disfruta verlas enterradas ahi. Van Gogh tuvo su bala, ella tiene sus llaves. Suicidio lento, muy lento... no intencionado, pero suicidio al fin.
Las llaves se rien desde la mesa, se rien a carcajadas. Le ganaron. Las fotos no pudieron, los rasguños tampoco. El dvd presto buena batalla, al igual que las llamadas, que la tarjeta. Pero las llaves se consagraron. Y se rien triunfantes, se burlan.
La musica es solo un consuelo, es el recuerdo de que fue real, de que no fue su imaginación. Paso, fue real. Pero no hay forma de recordarselo al tigre, la amnesia se apodero de el. Las ultimas manchas no sabe cuando aparecieron. Ni idea tiene de los meses vividos.
Tiene suerte. Que complicado es ser, la neurosis se vuelve casi insoportable. Ese maldito espiral del tiempo, que juega malas pasadas. Ella sigue cayendo en la melancolia de la memoria, se ahoga en ella, traga agua, mucha. Prueba los tragos mas amargos de su vida. Malditos respiros que la mantienen viva, adormecida, como dopada... pero viva.
De a ratos el mar se calma, y hasta consigue sonreir, solo un rato.
Las llaves se rien en su cabeza, se repiten las escenas una y otra vez, la torturan. Mientras tanto, ella espera algun principe que la rescate, o quien sea, ya no le importan los detalles, si no es Gabriel da lo mismo. Cualquiera que le limpie la cabeza, que le cure el corazón...ya no pide pasion, ni siquiera gran amor, no pide comprension, ni conexióm, solo paz...

martes, 4 de marzo de 2008

Love is real...? Was real...?

Sentía el viento azotando fuertemente su cara, el sol brillando como hacía tiempo no brillaba, what it takes de fondo, se sentía tan libre. Me lo describió como un momento perfecto, enteramente perfecto, todo a su alrededor conspiraba para que el nudo en su pecho se desatara, aunque sea por un rato; para que respirara aire puro de nuevo. Se dijo a si misma "basta de ese aire viciado, basta de lagrimas, basta de vueltas, basta de histericos...BASTA!"
En el fondo sentía una diferencia, empezar de nuevo, necesitaba un cambio y finalmente estaba saliendo de la negación, todavía le quedaban restos de bronca y dolor que asomaban de a ratos, pero en su momento perfecto ni eso la molestaba. Había dejado las cadenas en casa, en la mochila no cargó fotos ni cartas, solo algo de ropa, un buen libro y plata. Se subió a ese auto tan decisida, tan feliz de alejarse de todo. En el último tiempo todo le recordaba su historia, cada calle, cada rincon de su casa, la musica, las llaves, el celular, la comida, la ropa, el perfume, la gente, los nombres, las "casualidades", los colectivos, los libros...ese maldito departamento, lleno de horas y horas, de meses, lleno de besos y locuras, de mates y comidas, de fiestas y rincones, de olores y miradas, de magia en el aire. Maldito departamento!
Por suerte ya estaba lejos, de a poco se impregnaba con el aire seco de montaña, se llenaba con el paisaje que iba apareciendo. Que hermoso viajar sin destino, la ruta..., qué digo, el mundo a su disposición.
Ya no lloraba, se sentía mas fuerte. Era el momento de dejar esa historia atras, de volver a si, de dejar correr al relog, de avanzar. Estuvo demasiado tiempo esperando que la luna de miel vuelva, aferrada a periodos hermosos, probablemente a la pasión mas grande de su vida, al amor mas intenso. Pero habia llegado la hora de aceptar el desamor.
Subió al cerro catedral, se sentó tranquila con una cajita de chocolates y un libro; observó todo detenidamente, los lagos, la nieve, el cielo, y finalemente respiró profundo...
[Viajar es una excelente curita para el corazón]

sábado, 26 de enero de 2008

"Tiempo de nubes negras"

La lluvia cae y cae... La nube negra la siguió desde salta, pasando por purmamarca, tilcara, humahuaca, iruya, y de vuelta a casa... Los pensamientos se mezclan gota a gota en el gris del cielo, en los grises de la ventana, en los grises de las paredes, del celular...
Gota a gota todo se tiñe de gris... no es una de esas lluvias cálidas, de película, en las que la gente se reune bajo algún techo a ver películas, o donde el calor humano de un buen abrazo llena el ambiente de magia... No, no es de esas lluvias. Gota x gota le duele, le duele en los ojos, en la piel, en las manos, en la voz, en la sangre, en cada respiro, en cada pequeño átomo de su cuerpo. Por sobre todas las cosas, en ese órgano que sigue bombeando, latido a latido, gota a gota... y sin embargo se siente tan muerto, tan vacío...o demasiado lleno, todo el tiempo a punto de estallar, a punto de salir de la piel...solo a punto. Cómo desearía irse de su cuerpo en ese momento, irse de los sentidos terrenales, que las gotas ya no mojen, ya no enfríen... En sus ojos se ve, ese brillo tan particular que tiene, ese brillo que la gente suele confundir...No es solo brillo, son las lagrimas contenidas bajo el verde intenso, las gotas del mundo entero cayendo en sus ojos, solo en sus ojos, solo hacia adentro.
De fondo "amsterdam"..., y una voz familiar le saca una sonrisa. No ha escuchado muchas de esas ultimamente. Habló mucho con el gris de la ventana, con las gotas cayendo, con los cerros de colores, y la cultura globalizada; mantuvo una comunicación intensa durante días con todo a su alrededor, y nada al mismo tiempo. En sueños intetaba intercambios de otros tipos, solo que el día amanecía con la fría realidad. Salía del calor de su cama, para caminar en ciudades perdidas, entre otros tantos que como ella, se estaban buscando. Helen intentaba consolarla, como siempre racionalizando todo, y como siempre, sin lograr nada, ningun cambio, nigun color... Su mundo...gris.


Nota: título robado de un libro con dicho nombre.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Una noche triste

En una noche fresca de verano, el mundo se mueve en su ventana, sin ser percibido.
Hay gente sentada en el bar de enfrente, hay gente que va y viene por la calle. Los autos pasan, las motos pasan, de rato en rato algún bocinazo.
Un gato la mira fijo.
De fondo suena aquel Cd. "Let it be" "Everybody hearts" "Wish you where here". Ella...no lo siente.
Totalmente abstraida, sólo aquella horrible sensacion de vacio. Su líbido no esta en ningún lado, como si se hubiera esfumado por una rato.
Desapareció un momento, y ese momento parece una eternidad.
Gabriel la mira desde el sofá. No sabe que decir, o hacer. Solo mirarla.
Siempre supo que la amaba. Y se odia a si mismo por haberle dado esa noticia, se odia por no haber entendido antes cuanto la necesitaba; quizás unos 5 años antes, cuando su historia comenzaba, cuando todo era posible... cuando aún no había una pequeña vida en el medio.
¡Que pelotudo! piensa una y otra vez. Solo quiere retroceder el tiempo, solo quiere volver a empezar. 
¿Que va a hacer de su vida sin ella?
La noche se resume: un corazón oprimido de dolor, otro se salió de su cuerpo para no sentir, para no caer.

Un rato mas tarde ella vuelve en si, camina hacia el tocadiscos, pone "Something" y le tiende una mano para bailar. La habitación deja de existir por un momento, ya no existe mas nada en el universo que ellos con su canción. El aire se transforma por un momento. Se miran de esa forma tan particular, como si quisieran un momento eterno, como si con la mirada pudieran meterse en el cuerpo del otro, en su alma, como si pudieran leer sus pensamientos. Una mirada que no necesita palabras.
Se besan con furor, con pasión; ponen toda su energía en ese beso, todas sus fuerzas, todo su amor...
Fue un beso dolido, con bronca, con dulzura, un beso salado que gritaba "no me olvides", que gritaba "adios", que gritaba "te amo". Aún así, disfrutaron del momento.

Esa sería la última vez que bailarían con el amor de sus vidas.