
Caminas en la oscuridad.
Si, caminas y cantas al silencio una vez más.
Todo lo que
fué, sombras de humedad.
Y sin embargo, no puedes olvidar.
Aquel amigo con el que no volviste a hablar,
vuelve entre la niebla a pedir una verdad.
No sabes que decirle, no hay respuesta a su soledad.
Y aún así, su mirada sigue siendo tan real.
Tu cabeza da vueltas, todo vuelve a gran velocidad.
Aquellas palabras que supiste callar,
aquellas melodías que nunca dejaron de sonar,
Una noche de invierno regresa a sofocar.
No hay aire, no hay aire que te pueda llenar.
Ni un sollozo que te pueda desgarrar.
Aquellas melodías que nunca dejaron de sonar,
aquellas melodías nunca volverán a sonar igual.La noche fría se pinta de agonías.
Caminas, sólo porque no puedes frenar.
Alguna dirección tus pasos han de marcar.
Incluso correrías si supieras donde vas.
Una voz grita a lo lejos...
Sigue preguntando lo que no sabes contestar.
Una voz familiar, que ya no puedes identificar.
¿Que paso con tantos sueños?
¿Donde han ido a parar?
Solo en la noche, jamás lo adivinarás.
Te
desmezclas en la niebla.
Te
desmezclas hasta no poder más.
¿Que has hecho con tu vida? Ojalá pudieras contestar.
Piensas en ella una vez más.
Por más que mil veces juraste no volverla a pensar.
Su sonrisa torcida es todo lo que queda sin nublar.
Te sonríes mientras lloras tu última realidad.
Ella, sólo ella, te podría levantar
de la acera dura que golpea tu despertar.
Sólo ella, y su sonrisa de paz,
soltarían las cadenas del vacío más
real.
Gritarías su nombre, de poderla nombrar.
Llamarías su mirada, si tan sólo te atrevieras a mirar.
Tus labios corrompidos no se atreven a hablar.
Tus ojos se cierran para poder callar.
Su voz sigue sonando, lejos en la oscuridad.
"Si me lo permites, nunca te voy a faltar,
tú tan sólo
dime siempre la verdad"
Lo que darías por haberla podido escuchar.
Te fundes en la noche, la dejas vencer el cristal.
La cabeza aún da vueltas, no puedes dejar de pensar.
Alguien canta una canción,
conoces la letra, más no puedes cantar.
Su voz otra vez, se vuelve tan real.
Nada puedes hacer, con una mentira viva.
Nada puedes hacer con lo que una vez
creíste controlar.
Te ahogas en tu respirar, y no dejas de llorar.
Este mundo no te sabe perdonar.
Todo vuelve a ella, que aún sonríe tras el grueso cristal.
Ella que se acerca para dejarte ir en paz.
"Te perdono..." suena en susurros
atravesando la niebla y la oscuridad.
Bañado en
lágrimas el mundo vuelve a despertar.
Piensas su sonrisa, para amanecer a la ciudad.
Cargas tus cruces, y sales a trabajar.
"Maldición, la volví a soñar..."